Que veinte años no es nada
Desempolvo mi blog después de cinco años de no haber escrito nada.
Iniciado en el 2009, he hablado de varios temas, incluyendo de Alumnos Sol, de mi tío, de Racing Club. Pero todos estos son meros satélites autorreferenciales que orbitan alrededor de un planeta central, que es mi hija.
Ella llegó a nuestras vidas con cinco días de vida, durante el mundial del 2006 en Alemania. Digo esto, porque como cualquier futbolero de ley, uso como referencias o mojones de mi vida a los mundiales. Por efecto de las supersticiones que me atrapan cuando viajo en avión y hay turbulencias o en los mundiales, sufro de incontinencia numérica: ya vi que mi hija compartirá con nosotros su sexto Mundial y, siendo brasileña, esto cosmológicamente está indicando que Brasil debe llegar al hexacampeonato.
Durante los mundiales los futboleros nos ponemos especialmente sensibles: propagandas de cerveza nos hacen llorar, tenemos la emoción a Flor da Pele como dice Zeca Baleiro (https://www.youtube.com/watch?v=7TZrqlIyHSM).
Me ha pasado el otro día con una música hecha por un polaco que en Spotify aparece con el nombre de Droby. La canción se llama Argentyna (https://www.youtube.com/watch?v=HX1oAy6mu4E) y habla de un relator de fútbol famoso por allá, el señor Dariuz Szpakowski. El videoclip rápidamente me emocionó: se ve a un chico al lado de su padre viendo un partido del Mundial de 1986. Me fue imposible no acordarme de mi abuelo, gran culpable de que sea fanático del fútbol. Veíamos los partidos en su casa, él era de Inpendendiente y yo de su archirrival, Racing. Me quería tanto que, cuando se jugaba un clásico, el deseaba sinceramente que terminara en empate.
La música sigue, y vemos a Maradona en el segundo gol contra los ingleses, la corrida de todos los tiempos y empieza el estribillo que me pone la piel de pollo y me hace llorar: “Argentyno! Argentyno! Argentyno, co uczyniłeś?”. Argentino, Argentino, qué has hecho? le grita el relator Szpakowski a Maradona por ese gol imposible.
El tiempo pasa y ahora el hijo creció y está con su hijo viendo la final del Mundial 2022. El señor Dariuz relata el segundo gol de Argentina, una de las mejores jugadas colectivas que yo he visto y cuando Di María hace el gol se agarra la cabeza. Vuelvo a llorar.
La vida pasa, incansable, y las relaciones personales se construyen de muchos momentos, pero uno muy importante es el fútbol. Me pregunto por qué. Me doy cuenta que es un juego que, cuando nos da alegrías, es sin condiciones. Uno vive el momento sin antes ni después y ese instante de felicidad es absoluto. No llega para nosotros espectadores después de una larga serie de eventos en los cuales pudo hacer existido ambigüedades morales tanto nuestras como de otras personas.
Un acto absoluto. Me acuerdo que cuando estaba de novio con mi esposa yo le dije que quería adoptar porque quería tener un acto absoluto en mi vida. Pasaron dieciocho anõs desde que dije eso, en 1988 y varios Mundiales que no fueron buenos para Argentyna.
Y en 2006 llegó, y no me importó el Mundial, ni quedar afuera contra Alemania en la definición por penales. Porque me di cuenta que había alegrías más absolutas que otras.
Hoy la niña tiene veinte años. Es extraordinariamente inteligente, lo digo yo, y lo dicen sus profesoras y profesores de la Universidad. Es intensa, busca la perfección y tiene una ironía filosa. Lee libros que creo que yo no entendería y es apasionada, eso sí sé que es importante para investigar. Y nos quiere tanto como nosotros a ella.
Argentyno! Argentyno, co uczyniłeś? Adoptamos una niña hermosísima de 5 días, señor Dariuz Szpakowski.
Argentyno! Argentyno, co uczyniłeś? Criamos una niña hermosísima que llegó con 5 días de vida, señor Dariuz Szpakowski. Y si le soy franco, creo que hasta ahora lo hemos hecho bastante bien
Por suerte esto recién empieza. Mañana es mejor, como decía el poeta.
Rio Grande, 19 de junio de 2026.




